Key
words--
Biostimulants,
colonization,
fines de producción son solo una fracción del
conjunto de técnicas y herramientas con las que
contamos durante esta transición mencionada hacia
una agricultura sostenible [4]. Los bioestimulantes
development, mycorrhizae, seedlings, substrates.
INTRODUCCIÓN
se
definen
como
material
orgánico
o
microorganismos que mejoran la eficiencia
nutricional, rasgos de calidad y crecimiento de las
plantas, adicionalmente, brindan protección ante
diversas situaciones de estrés. El efecto positivo que
los bioestimulantes generan en los cultivos se debe
principalmente a los compuestos bioactivos que
contienen y que tienen influencia directa en la
La agricultura se enfrenta a graves problemas de
degradación de suelos, el sistema de cultivo
intensivo, así como el desequilibrio en el uso de
fertilizantes son los factores principales que
provocan desbalance de nutrientes, disminuyen la
fertilidad del suelo, bajan la productividad y reducen
la calidad de los alimentos [1]. La transición hacia
sistemas agrícolas sostenibles exige la integración
de insumos biológicos que mejoren la eficiencia del
uso de recursos y reduzcan la dependencia de
productos químicos [2]. En este contexto, los
sustratos alternativos, microorganismos benéficos y
mejora
del
crecimiento
vegetal
[8].
Una
consideración primordial para la producción
sostenible y la seguridad alimentaria se refiere al
impacto desfavorable del calentamiento global o
cambio climático, que muchos científicos califican
de emergencia climática. Para mitigar estos efectos
adversos se ha recomendado hacer uso y promover
los mecanismos naturales de que disponen las
plantas para aclimatarse a los cambios ambientales
y sortear el estrés [2].
bioestimulantes
emergen
como
pilares
fundamentales para el fortalecimiento de la
agroecología [3]. Una consideración primordial para
la producción sostenible y la seguridad alimentaria
se refiere al impacto negativo del calentamiento
global o cambio climático. El impacto adverso de
esta emergencia sobre la seguridad alimentaria es
resultado de las modificaciones en los extremos de
temperatura y la distribución de precipitaciones y
humedad atmosférica que hemos atestiguado desde
hace años, los cuales causan estrés en los cultivos.
Por su parte, los microorganismos promotores del
crecimiento vegetal, como las micorrizas, mejoran
la absorción de fósforo y confieren tolerancia al
estrés abiótico [9]. Las rizobacterias, aunque
tradicionalmente asociadas a las leguminosas,
también han mostrado efectos positivos en cultivos
no leguminosos, incluyendo fresa [10]. Además, los
bioestimulantes contienen compuestos bioactivos
que modulan la fisiología vegetal, potencian el
enraizamiento, la fotosíntesis y la síntesis de
biomasa [2-8]. Las comunidades microbianas en los
suelos conducen entre 80 y 90% de los procesos
biológicos desarrollados en el suelo, debido a sus
múltiples nichos ecológicos, entre los que destacan
la mitigación de alteraciones exógenas, promoción
del crecimiento vegetal, actividad de biocontrol,
ciclo de nutrientes, producción de biomasa vegetal,
estructura y fertilidad del suelo, y la degradación de
compuestos tóxicos [11]. Estudios recientes han
demostrado que la inoculación con Rhizobium y
Phyllobacterium incrementa el número de estolones,
el tamaño del fruto y la concentración de vitamina C
en fresa [10]. Por su parte, los sustratos influyen
Para mitigar estos efectos adversos se ha
recomendado hacer uso y promover los mecanismos
naturales de que disponen las plantas para
aclimatarse a los cambios ambientales y sortear el
estrés [1].
El cultivo de fresa (Fragaria L.) ha incrementado su
relevancia en México por su alto valor comercial y
nutricional, siendo el tercer exportador mundial de
fresa fresca y abasteciendo el 87.79% de las
importaciones de Estados Unidos [4]. Por lo
anterior, es necesario ampliar la producción de
plántulas de fresa libres de patógenos. La razón se
basa en que la obtención de plántulas sanas proviene
de un almácigo donde encuentran las condiciones
físico - químicas y nutrientes necesarios para su
desarrollo, que garantiza la obtención de una
producción significativa [5]. Sin embargo, la calidad
de las plántulas iniciales es un factor limitante en la
productividad, ya que depende de un “vivero” bien
gestionado con condiciones óptimas. Los sustratos
influyen directamente en el anclaje radicular y la
disponibilidad de nutrientes [6]. Materiales locales
como tierra de monte y humus de lombriz ofrecen
ventajas en retención de humedad y materia
orgánica, reduce costos y fomenta la circularidad de
recursos agrícolas [7].
directamente en el anclaje radicular
y
la
disponibilidad de nutrientes [6]. Materiales locales
como tierra de monte y humus de lombriz ofrecen
ventajas en retención de humedad y materia
orgánica, reducen costos y fomentan la circularidad
de recursos agrícolas [7]. Según [7], la tierra de
monte también conocido como mantillo forestal,
reduce
la
insolación,
disminuye
la
evapotranspiración superficial y aumenta la materia
orgánica y la actividad biológica cerca de la
superficie, favoreciendo una mayor proliferación de
raíces. Por su parte, el humus de lombriz aporta N
(1-2.6%), P (2-8%), K (1-2.25%) y un pH neutro
IPSUMTEC9 ǀ Volumen 9 – N° 1 ǀ enero - junio 2026
Actualmente, el uso de sustratos, microorganismos
y bioestimulantes en las diferentes modalidades y
Recepción: 19/12/2025 ǀ Aceptación: 11/03/2026 | Publicación: 15/04/2026
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